Estímulos de comprobación

Testifire es el primer comprobador funcional de detectores de incendio que puede aplicar hasta tres estímulos desde una sola unidad de comprobación (en forma independiente, secuencial o simultánea).

Humo

Generado a pedido por la evaporación y recondensación de un líquido formulado especialmente contenido en una cápsula sustituible. El estímulo de humo de Testifire es único: no es inflamable, no es tóxico y no se encuentra a presión. En respuesta a los retos ambientales y al prescindir de los botes de gas a presión, el producto no contiene agentes que causen calentamiento global ni COV. Debido a sus partículas de tamaño minuciosamente controlado y a su perfil de humo, el estímulo es adecuado para una amplia variedad de tecnologías de detección mientras que el método de producción y aplicación del estímulo elimina las posibilidades de que el detector resulte dañado por un uso indebido.

Calor

El calor del Testifire es aplicado por un haz enfocado, y comienza a emitirse cuando un detector ingresa en el vaso del Testifire, interrumpiendo el haz de rayos infrarrojos.  Ofrece dos configuraciones de calor: la primera es adecuada para sensores termovelocimétricos  y de temperatura fija de hasta 90 ºC (194 ºF) y la otra, para comprobar sensores de mayores temperaturas, de hasta 100 ºC (212 ºF).

Monóxido de carbono (CO)

Aplicado en una corriente enfocada y generado internamente sólo en la medida de lo necesario a partir de un carbón activado no perjudicial, la producción de CO de Testifire ha sido adecuada minuciosamente para la activación de detectores de incendio por CO que no perjudiquen el sensor de CO (que puede dañarse con fuentes de CO menos controladas)**. El carbono activado se suministra en forma de cápsula. Aunque Testifire produce un estímulo de CO genuino no inflamable y puro, no hay nada almacenado ni producido bajo presión.

Las cantidades producidas no comportan riesgo para la salud.

** Es improbable que Testifire sea adecuado para las alarmas de CO utilizadas para la detección de gases tóxicos en aplicaciones para la protección de la vida de las personas. Típicamente estas alarmas requieren mayores concentraciones de CO durante periodos mucho más prolongados que los detectores de incendio por CO.